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¿Por qué somos adictos a las redes sociales?

Seguramente te ha pasado que sientes que haces un uso excesivo de las redes sociales, ¿cierto? Pues déjame decirte que no necesariamente es tu culpa ya que mucho de estos aplicativos están diseñados exactamente para que te mantengas “enganchado” a ellos.

Nir Eyal nos explica en su libro Hooked cómo las empresas son capaces de incentivar hábitos entre sus clientes que condicionan su comportamiento para realizar ciertas funciones. Pero, ¿cómo se da esto exactamente?

En primer lugar, hay que entender que un hábito es una acción automatizada que es gatillada por un disparador (triger) para obtener una recompensa.

¿Qué es un disparador? 

Los disparadores son estímulos que incentivan la realización de una acción. ¿Qué es lo que primero que haces cuando ves alguna notificación de tu red social favorita? Seguramente abrir el aplicativo. Para el autor existen dos tipos de disparadores:

  • Externos: Gatillados por anuncios, correos o notificaciones. Es decir, eventos generados por un externo.
  • Internos: Gatillados por emociones (aburrimiento, coraje, motivación, etc) de las que no somos del todo conscientes. 

Las empresas comienzan a generar hábitos mediante disparadores externos pero en el largo plazo los consolidan mediante disparadores internos. Ejemplo: “Me siento aburrido, voy a abrir mi Instagram o ver un video en Youtube”.

Acciones

Un disparador no es suficiente sino es capaz de despertar la motivación suficiente para realizar una acción en concreto. Como seres humanos, nuestra motivación nace de dos insigths fundamentales: “Acercarnos al placer o alejarnos del dolor”. En la mayoría de veces utilizamos nuestras redes sociales para ver cuántas personas están reaccionando a lo que hemos publicado.

Además de un disparador potente, la habilidad requerida para desempeñar dicha acción es un factor clave para que las personas adopten más rápido al producto en cuestión. Piensa que Twitter nació como una alternativa más fácil para generar contenido escrito a diferencia del formato por excelencia durante esa época: el Blog.

Recompensa

La recompensa es la consecuencia de realizar exitosamente dicha acción. El usuario logra su objetivo pero ¿cómo garantizamos que siga usando nuestro producto?. De acuerdo a los investigadores James Old y Peter Milner, lo que nos mueve a actuar no es la sensación de recibir una recompensa sino la necesidad de aliviar el ansia de recompensa. Estas pueden ser de tres tipos:

  • Tribu: es la recompensa que recibimos al sentirnos aceptados, atractivos e importantes para la sociedad. El ejemplo más claro de esto es cuando nuestras publicaciones reciben varios “me gusta”.
  • Cazador: esta forma de recompensa viene heredada de nuestros ancestros quienes cazaban para sobrevivir. De acuerdo a psicólogos evolucionistas, los humanos cazamos aprovechando las debilidades de nuestra presa. El ejemplo más clásico es el de la persona que juega al Casino que espera ganarse el premio mayor.
  • Yo: Esta recompensa está relacionada a la satisfacción de superar un obstáculo. Para que esto sea posible, la dificultad de obtener dicha recompensa debe ser proporcional a  la capacidad del usuario para obtenerla.

¿Por qué es importante generar hábitos en nuestros clientes?

Las empresas que sean capaces de incorporar hábitos en sus clientes alargan su ciclo de vida ya que estos se vuelven menos sensibles a los cambios de precios. Para que una conducta se afiance debe repetirse muchas veces ya que la adopción de un nuevo hábito es progresiva.Debe requerir un esfuerzo considerable y una percepción de que el cambio a generarse aporta una mejora a nuestro estilo de vida.

Conclusión

Ahora sabes por qué te enganchas tanto a redes sociales como Facebook o Youtube. Si bien no es del todo tu culpa, ya que estos productos fueron hechos para retenerte, sí es tu responsabilidad controlar el tiempo que gastas utilizándolos.

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